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Vírgenes del Tlalocan

Vírgenes del Tlalocan surge de uno de mis recuerdos más primigenios: la arqueología de Veracruz, territorio donde nací. Crecí en el trópico, entre una vegetación exuberante, ríos y tormentas torrenciales; un paisaje donde el agua no es únicamente un elemento natural, sino una presencia que determina la memoria y la vida. Desde ahí, este ejercicio pictórico busca descolonizar la geografía y recuperar una memoria anterior a la imposición de las categorías coloniales.

El Tlalocan, concebido en la cosmovisión mesoamericana como un lugar de aguas, lluvias, fertilidad y abundancia, se convierte en esta serie en un territorio simbólico: el paisaje originario que persiste debajo de las capas de la historia. Bajo la tierra veracruzana permanecen los vestigios de siglos de civilización. Al trabajar la tierra todavía es posible encontrar fragmentos de ese pasado: figurillas, rostros y cuerpos, muchas veces representaciones femeninas que parecen emerger de la tierra como presencias que se negaron a desaparecer.

Estas figuras me conducen hacia las antiguas representaciones de Tlazoltéotl y las Cihuateteo, imágenes vinculadas con la fertilidad, la maternidad, la sexualidad, la muerte y la transformación. Frente a ellas, la Virgen católica aparece no como una imagen completamente ajena, sino como una figura susceptible de ser reescrita desde la memoria indígena. El barroco, con su teatralidad, su exceso y su capacidad de convertir la imagen religiosa en un espacio de poder y devoción, se convierte así en el lenguaje desde el cual planteo este encuentro.

En Vírgenes del Tlalocan superpongo la imagen virginal y maternal de la tradición católica con la figura femenina mesoamericana: la mujer que es madre y guerrera, la que da vida y también anuncia la muerte, la que acompaña al sol y atraviesa el umbral entre mundos.

Mis vírgenes no buscan representar una continuidad histórica literal, sino imaginar una genealogía posible. Son imágenes híbridas, nacidas de la tensión entre conquista y permanencia, entre evangelización y memoria, entre la tierra que fue nombrada y la tierra que existía antes de ser nombrada. En ellas, el barroco se convierte en territorio de resistencia: un espacio donde las imágenes pueden volver a mezclarse, donde una virgen puede recuperar un rostro antiguo y donde la tierra de Veracruz vuelve a hablar desde debajo de la pintura.

  • Título: Cihuateteo en Tiziano

  • Año: 2024

  • Técnica: acrílico sobre tela

  • Dimensiones: 24” × 18”

  • Descripción: pintura con marco de biocerámica de aserrín y hoja de oro

  • Colección: Vírgenes del Tlalocan

  • Título: Tlazolteotl en Aquelarre

  • Año: 2024

  • Técnica: óleo sobe tela

  • Dimensiones:: 20” x 16”

  • Descripción: pintura con marco de biocerámica de aserrín y hoja de oro

  • Colección: Vírgenes del Tlalocan

  • Título: Toci en El Greco

  • Año: 2024

  • Técnica: óleo sobre tela

  • Dimensiones: 20” x 16”

  • Descripción: pintura con marco de biocerámica de aserrín y hoja de oro

  • Colección: Vírgenes del Tlalocan

  • Título: Tlazolteotl in Sole

  • Año: 2025

  • Técnica: óleo sobre tela

  • Dimensiones: 20” x 16”

  • Descripción: pintura con marco de biocerámica de aserrín y hoja de oro

  • Colección: Vírgenes del Tlalocan

  • Título: Tlazolteotl en extasis

  • Año: 2026

  • Técnica: acrílico sobre madera

  • Dimensiones:

  • Descripción: hoja de oro sobre madera

  • Colección: Vírgenes del Tlalocan

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